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Mi madre me contó que me pusieron este nombre por Eva del Paraíso, Eva Madre de Todos los Hombres.
Tengo que reconocer que me va como anillo al dedo este nombre, pues soy madre, adoro todo lo natural y me encanta crear o dar vida a nuevos proyectos, puesto que siempre estoy en constante búsqueda de conocimientos relacionados con un estilo de vida sencillo, natural, saludable y autosuficiente.
En casa de mis abuelos, donde crecí, siempre se comía casero. Disfrutaba observando y colaborando con mi abuela Rosalía en la cocina; mi abuela era una excelente cocinera, ponía mucho amor en sus platos y era una persona muy de campo.
Cada fin de semana, nos llevaba a todos los nietos de paseo al bosque y nos enseñaba a recoger espárragos, caracoles, collejas, diente de león, hierbas aromáticas, hinojo, almendras, higos, higos chumbos, etc. Siempre regresamos a casa con la cesta llena.
Otros fines de semana, sobre todo en verano, íbamos a ayudar al hermano de mi abuela a su huerto, para la elaboración de conservas de tomate y estábamos bien entretenidos ayudando a pelar los tomates escaldados y ponerlos bien apretados dentro de los botes de cristal, para luego taparlos y sumergirlos en la olla de agua hirviendo, para que hicieran el vacío.
También jugábamos entre los canales de agua que cruzaban las parcelas para abastecer el riego. Era muy divertido observar los renacuajos nadando y remojar los pies en aquella agua fresquita llena de vida y movimiento.
Se podría decir que nuestra abuela era una mujer autosuficiente, una superviviente. Había pasado hambre en la posguerra y se había tenido que espabilar para aprovechar los recursos de la naturaleza para subsistir. Creo que esta idea de autosuficiencia y preparacionismo me acompañan a lo largo de la vida, por los años que conviví con ella y los valores que me transmitió. Siento que su fuerza y vitalidad laten en mí de esa manera.
Admiro a mi abuela, es un referente muy claro en mi vida, seguramente ha sido la persona que más ha contribuido a que yo sea quien soy y como soy: una gran apasionada de la alimentación saludable, amante de todo lo hecho en casa con mis propias manos y gran entusiasta de las relaciones sociales.
Ya de adulta, a mis 24 años, me diagnosticaron un tumor en el ovario, que en principio era benigno, y esto aumentó mi consciencia sobre hacerme responsable de mi salud y mi autocuidado. Fue entonces cuando empezó mi búsqueda de respuestas al porqué nos enfermamos. En esa investigación personal, descubrí que el cuerpo se enferma cuando pierde su equilibrio natural y que el consumo en exceso de ciertos alimentos cómo azúcar, lácteos, así como huevos y carne no producidos ecológicamente, pueden ser precursores de quistes y tumores por la alteración hormonal que pueden provocar en nuestro organismo.
En ese momento tuve que plantearme un cambio en la alimentación y fue entonces cuando me introduje en el mundo de la Macrobiótica: un estilo de alimentación que tiene en cuenta el equilibrio energético de nuestros tres cuerpos: físico, mental y espiritual.
La Macrobiótica, a grandes rasgos, está basada en la Filosofía Oriental, que tiene en cuenta los 5 elementos (fuego, tierra, metal, agua, y madera) relacionándolos con los órganos de nuestro cuerpo, las emociones, los 5 sabores, los colores de los alimentos, las polaridades energéticas del yin y el yang, el equilibrio ácido-alcalino y las estaciones del año.
Así pues, me convertí en una Alquimista en la Cocina. Mi consciencia alimenticia aumentó de tal manera que quise conectarme al máximo con la Naturaleza de la que procedemos.
Empecé a cambiar completamente los hábitos de consumo, pasando a tener una gran variedad de vegetales, semillas, cereales, legumbres, algas y fermentos como miso, umeboshi y tamari en la cocina.
Más tarde, con mi marido Jordi, llegó la necesidad de cultivar nuestros propios vegetales, para tener el máximo control sobre su crecimiento y para asegurarnos que estuvieran libres de pesticidas o tóxicos, que fueran 100% ecológicos y cómo no, Km0. El afán por el huerto se extendió al mundo de los germinados también, creando un mini huerto en la cocina.
Más tarde llegaron mis inquietudes por hacer yo misma, además de los germinados: pan sin gluten, pickles y chucrut, conservas y mermeladas, patés vegetales, aliños diversos para ensaladas o pastas, helados veganos, yogures y quesos veganos, deshidratados, cremas de cacao, edulcorantes naturales como la pasta de dátil, tahin, gomasio, alga nori tostada, leches vegetales, bebidas vegetales calientes cómo Matcha Latte o Cúrcuma Latte, batidos verdes, zumos verdes, aguas aromatizadas y aguas enzimáticas o fermentadas como el Rejuvelac, Kombucha o Kéfir de agua.
Cuando me convertí en mamá -la primera vez que tuve que poner a mi bebé el gel de baño, la crema de pañal y el aceite de masaje- se despertó en mí la consciencia sobre cómo alimentamos nuestro cuerpo a nivel cutáneo y empecé a elaborar nuestra propia cosmética casera, que -ahora que lo pienso- de eso hace ya unos cuantos años. A día de hoy, no he vuelto a comprar más gel íntimo, ni champú, ni desodorante, ni crema facial, ni suavizante, ni detergente para la lavadora, ahora hago todos los productos de limpieza y de higiene y cuidado personal en casa.
Comenzó mi enamoramiento por una planta mágica para mí: la Aloe Vera, para utilizarla tanto a nivel interno como para uso tópico en forma de gel casero. Muchas otras plantas aromáticas y medicinales -tanto de nuestro huerto sinérgico como de nuestros paseos familiares por el bosque- me permitían elaborar aceites macerados y extractos para hacer preparados cosméticos caseros y ungüentos.
Coincidiendo con la aparición de la COVID-19, se generó en mí la inquietud de tener cuidado del aire que respiramos y también de eliminar al máximo los tóxicos que nos rodean en el hogar. Empecé mi incursión en la limpieza del hogar sin tóxicos y el uso de aceites esenciales en difusor para purificar el aire, desinfectar espacios o generar armonía en el ambiente. Fué entonces cuando me decidí a compartir el uso de los aceites esenciales como recurso de bienestar a nivel físico, emocional, energético y espiritual y comencé a escribir mi libro Cabello Natural y Sostenible, ante la inquietud de conocer más recetas para el cuidado del cabello y cuero cabelludo y, más concretamente, profundizar en cómo utilizar los ingredientes naturales y los aceites esenciales en beneficio de la salud de nuestro cabello y de nuestro cuerpo.
El confinamiento -como a muchas otras personas- provocó un vuelco en mi vida. Me llevó a hacerme miembro del Club Hogar Consciente, creado por MMar Jiménez y su marido Ángel, a empezar a hacer meditaciones para atraer la Abundancia y el Bienestar, a hacer talleres de artesanía y recetas grabadas en video para compartir con mis compañeros y personas usuarias del servicio de terapia ocupacional en el que trabajaba, a querer cuidarme más haciendo ejercicio físico a través del Yoga, a entrar en la Comunidad Young Living de los aceites esenciales y con ellos equilibrar mis puntos energéticos o chakras y vibrar en una frecuencia que me permitió superar el dolor emocional que me hizo sentir el aislamiento y, justamente, es esta misma vibración la que hoy en dia me permite atraer y desprender a mi alrededor el poder de mi intención en cada momento.
En la actualidad te acompaño en el uso de los aceites esenciales de Young Living y pertenezco a una gran Comunidad de donde nos nutrimos y aprendemos, nos compartimos y apoyamos para servir de ayuda a todas aquellas personas que les resuene y deseen profundizar en el mundo de los aceites esenciales aplicados a dar solución a las necesidades del dia a dia.
Debo reconocer que introducir nuevos hábitos de salud es cuestión de convertirlos en rutina y que estas se afianzan cuando las incluimos en nuestra agenda personal, es decir cuando les hacemos un hueco en nuestra vida, cuando las priorizamos. Mi lema: PRIORÍZATE, es mi palabra favorita.
Mi propósito -desde hace relativamente poco tiempo- es empezar a utilizar herramientas de planificación, para aumentar la productividad, para mejorar en organización doméstica y un ejemplo práctico lo podemos encontrar en la elaboración de los menús semanales saludables, utilizando la técnica del batch cooking que nos permite optimizar el tiempo en la cocina.
Así pues, esta es mi historia… Esta soy yo.
Eva, creadora de talleres de:
Para hacernos responsables de nuestro bienestar físico y equilibrio emocional, cuidar de nuestra familia, nuestro hogar y nuestro entorno.
Si te apetece profundizar más en algún tema referente al mundo natural, te invito a leer mi blog Eva Viviendo Naturalmente, donde te cuento mis trucos de cocina, mis recetas de cosmética natural casera, las propiedades de los alimentos, las plantas y los aceites esenciales como aliadas de nuestro bienestar y cómo hacer un huerto familiar ecológico sin complicaciones.
Además, puedes seguirme en mis redes sociales en Instagram, Facebook y Tiktok, formar parte de mi Canal de Telegram Tribu Consciencia Natural, si lo que quieres es comenzar o seguir Viviendo Naturalmente, de una manera Consciente en sintonía con la Naturaleza, siendo autosuficiente y persiguiendo la sostenibilidad, por el bienestar de tu hogar, tu familia y tuyo.
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